Lima, 5 de Octubre 2004
Cuando la realidad le enrostra a uno lo equivocado que está, y este se niega a aceptarla, recurre por lo general a ensayar explicaciones que aplaquen sus temores y a construir situaciones destinadas a mantener las islas de poder que detentan; tal es el caso de Alfredo González que está cosechando las tempestades que sembró.
La FPF ha sancionado a González por dos años, por lo que tiene que dejar la presidencia de Universitario de Deportes, eso está completamente claro para todos, menos para el inefable dirigente que pretende armar un tinglado para mantenerse en el poder de la U a través de Deport SAC, una empresa privada sin relación directa con el club.
Deport SAC se formó a las pocas semanas de que la actual junta directiva de Universitario tome el control del club; actualmente es la encargada de gerenciar la parte administrativa del club, es decir de manejar los ingresos y egresos que se generan; incluso la casa donde funcional las oficinas administrativas fue alquilada por Deport SAC.
La explicación que dio González en su momento es que esta figura de delegar en una tercera empresa el manejo del dinero del club se hacia en salvaguarda de los posibles embargos que siempre rondan a Universitario, argumento que resultaba entendible, pero alejado de la transparencia con que se deben manejar los dineros que no le pertenecen a uno. ¿Podrán los socios pedir una auditoria al manejo hecho por una empresa ajena?
El propietario de dicha empresa es, según lo que figura en Registros Públicos, el señor César Huamán, personaje incondicional a González que hoy está siendo buscado por la policía pues pende sobre él una denuncia realizada por el Fiscal Provincial de Ate; al señor Huamán se le pudo ver en el video participando conjuntamente con Gonzáles en los lamentables hechos del viernes 24 en el estadio Monumental.
Ahora Alfredo González menciona que “delegará” también a Deport SAC el manejo deportivo del Club, es decir todas las relaciones y actividades del equipo de fútbol como programaciones, contrataciones de jugadores y entrenadores, incluso las relaciones con las autoridades deportivas; con ello pretende seguir controlando el Club, sacándole la vuelta a la sanción de la FPF haciendo una maroma propia de estrellas de circo.
¿Alguien en su sano juicio cree que las autoridades deportivas van a permitir que este insomne deseo prospere?, más aún en una situación en la que González tiene la espada de Damocles sobre su cabeza por las denuncias que tiene en su contra tanto en el Congreso como en el Poder Judicial. De materializarse el chanchullo de González en la práctica el Club Universitario de Deportes pasaría a existir solamente en el papel, pues el control total estaría en manos de Deport SAC, y estaríamos en un grave riesgo de ser sancionados por la FIFA.
En este contexto la Junta Directiva, o lo que quede el ella, tiene la responsabilidad histórica de impedir este alucinante manoseo del Club y cumplir la sanción de la FPF destituyendo a Alfredo González como Presidente y nombrar en dicho cargo al Primer Vicepresidente. De no hacerlo estarían demostrando un vergonzoso servilismo y limitando su presencia a una función meramente decorativa pues no podrían tomar ninguna decisión importante sobre el club, ¡no existirían en la práctica!, a no ser que como cómplices de un artificio que beneficia sólo a una persona.
La vacancia de Alfredo González es justa y necesaria. La Junta Directiva debe tomar de inmediato una decisión a favor del club, no de intereses personales. Los socios debemos estar alertas a cómo se desenvuelve este entuerto, y si es necesario exigir la convocatoria a una Asamblea General Extraordinaria para destituir a la Junta Directiva y llamar a elecciones. La renovación de dirigentes es indispensable hoy más que nunca.
Lima, 5 de octubre de 2004
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