martes, 18 de julio de 2017

¿Genera valor agregado la minería peruana?


18 de Julio del 2017
Refutando un viejo prejuicio
Una de las principales críticas que recibe la minería es que no genera valor agregado, que solo se exportan minerales sin mayor transformación del recurso natural. Este relato se repite entre activistas, académicos, investigadores, periodistas y hasta empresarios; pero veamos el caso con mayor detalle.
Este concepto decimonónico de valor agregado es planteado por Carlos Marx, y se limita al mayor valor que tienen las materias primas al ser transformadas gracias al aporte de los trabajadores en el proceso productivo. Hoy, en el siglo XXI es usado pese a su limitación a la mera producción. Sin embargo al estudiar con mayor detalle el sector minero encontramos razones que nos permiten afirmar que el nulo valor agregado de nuestra minería es una falacia.
Por un lado tenemos el concepto económico de valor agregado. Sobre ello el IPE analiza en su reciente libro El valor agregado de la minería en el Perú (1) la Tabla Insumo Producto del INEI, que permite conocer las diferentes interrelaciones que se dan entre los diferentes sectores productivos de nuestra economía. Esto ayuda a cuantificar el valor agregado generado por la minería peruana en los últimos años.
En dicho estudio se realiza un ejercicio que considera S/ 1,000 extras de exportación de minerales, aporte que genera por un lado en promedio S/ 1,200 adicionales a nuestro PBI nacional, y entre S/ 270 y S/ 283 en ingresos adicionales para el gobierno vía impuestos.
El estudio también concluye que el valor agregado de la producción minera —considerando tanto la exploración, la explotación y el concentrado— es de 70%. Además concluye en que por cada empleo formal que se genera en la actividad minera se crean 6.25 empleos adicionales en los sectores ligados a la actividad minera.
Económicamente se demuestra, pues, que sí existe un valor agregado en el proceso productivo, generando empleo, impuestos, exportaciones y dinamizando nuestra economía. Por el contrario, el valor agregado de los procesos de fundición y refinación (transformación del recurso natural) es de tan solo 10% (tomando como ejemplo el complejo metalúrgico de la Oroya).
Adicionalmente, el valor agregado de la minería, entendido como los beneficios adicionales que trae con su dinamismo, se materializa en diferentes aspectos que por lo común no se conocen ni se mencionan. Así podemos considerar como aporte de la minería a puntos como:
  • La exploración minera. Labor geológica que tiene como objetivo identificar los yacimientos de minerales que son económicamente valiosos, y que pone en valor dichos recursos naturales. Claro está que si no son puestos a disposición para su explotación no tienen valor alguno (el mendigo sentado en un banco de oro).
  • La minería es sin lugar a dudas la actividad líder en responsabilidad social en nuestro país, puesto que no comprometerse con las necesidades de las poblaciones del entorno a sus operaciones significa un futuro vedado a la actividad. La inversión social en programas de salud, educación, infraestructura, procesos productivos y otros tiene como fin mejorar la calidad de vida de las poblaciones vecinas. Ello se materializa en la existencia de gerencias y áreas especializadas en relaciones comunitarias, en las que trabajan sociólogos, antropólogos, economistas, zootecnistas, veterinarios, biólogos, agrónomos y otras profesiones que décadas antes no consideraban a la minería como una alternativa de trabajo.
  • Tema importante en esta gestión social es el haber aprendido que un punto básico antes de financiar proyectos es trabajar en el desarrollo de capacidades en las poblaciones vecinas. Esto permite que la inversión social sea eficiente, y que la población pueda lograr éxitos en los emprendimientos que se plantee.
  • La minería invierte en investigación y desarrollo, logrando innovación tecnológica que permite una mayor eficiencia en sus operaciones. Estos avances tienen un potencial para exportar tecnología, y trasladarla a otros sectores productivos.
  • Por otro lado tenemos a la formación de talento humano especializado, con gran demanda en otros países. Ingenieros de minas, geólogos y otros profesionales peruanos son demandados en otros países, generando ingresos al país vía las remesas que envían.
  • A ello se le puede sumar la dinamización del mercado bursátil. Nuestra Bolsa de Valores se sustenta prioritariamente en las cotizaciones de empresas mineras que operan en nuestro país.
Nuestra minería genera valor agregado. Queda el reto de comunicarlo, explicarlo y rebatir posiciones que erróneamente la califican como mera exportadora de piedras.

  1. El valor agregado de la minería en el Perú; Instituto Peruano de Economía (junio 2017)
 Artículo publicado en El Montonero http://elmontonero.pe/columnas/genera-valor-agregado-la-mineria-peruana 

lunes, 26 de junio de 2017

Que nuestra población tenga orgullo de su minería.

La minería, en su calidad de industria extractiva, tiene en contra de su desarrollo a activistas y ciertas ONG que trabajan a tiempo completo, financiadas en varios casos por fundaciones del hemisferio norte. Esta situación, que se presenta a nivel global, tiene en el Perú un campo fértil en su estructura socioeconómica. El contraste entre una comunidad alto andina que vive a niveles de subsistencia y un proyecto minero moderno es una muestra de los retos que tenemos como país para lograr nuestro desarrollo.
Es innegable que de por sí la presencia de un proyecto minero tiene impactos sociales, como la generación de sobre expectativas en la población, cambios en los patrones culturales, modificación de los patrones de intercambio dada la conectividad a mercados, diferencias de posiciones entre los mismos comuneros, entre otros. Lamentablemente en algunos casos se dan otros impactos: la politización del proyecto argumentando temas ambientales y, finalmente, la radicalización de ciertos actores, cuyas acciones en ocasiones desembocan en conflictos socio ambientales.
También es verdad que la percepción que tiene la opinión pública sobre la minería no es tan positiva como se desearía; más aún, se le relaciona, por parte de activistas contrarios a las industrias extractivas, con la contaminación ambiental. Estos activistas desarrollan una labor permanente en las zonas de operaciones, brindando información tendenciosa, la que no necesariamente es contrastada por la población con versiones del empresariado. Ello ha permitido que se generen muchos mitos, creencias y prejuicios respecto a la operatividad de empresas del sector minero.
Analistas y consultores que explican esta situación, y también algunos mineros, coinciden en que el problema es que la minería no ha sabido comunicar. Que es la falta de comunicación la causa de que los diferentes grupos de interés tengan percepciones sobre las operaciones que generalmente no coinciden con la realidad, y también del desconocimiento de los esfuerzos que realizan las empresas en gestión social y ambiental en las zonas vecinas a sus operaciones. No les falta razón, pero dejar la responsabilidad de la actual percepción de la minería solo en la comunicación (o la falta de esta) es minimizar una compleja realidad. Son las ciencias sociales las que más luces nos pueden dar al respecto.
Más que de comunicación, la alternativa que tienen las empresas es reforzar su gestión de relacionamiento. Realizar un mapeo de los grupos de interés, calificarlos según su importancia (poder, legitimidad, urgencia, etc.), centrar la gestión en los más importantes, y tomar contacto con ellos con el soporte de un plan de relacionamiento individualizado.
Este refuerzo en la gestión de relacionamiento implica contar con un presupuesto muy menor al de una campaña en medios masivos; también se requiere contar con recursos humanos multidisciplinarios. Comunicadores, por supuesto, pero también sociólogos, antropólogos, economistas y otros profesionales que permitan contar con un diagnóstico preciso de las comunidades con las que resulta necesario construir una relación de mutuo beneficio, armónica y duradera.
El tema es relacionamiento. La comunicación está al servicio de la gestión de relaciones con los grupos de interés, adecuando los mensajes claves a los canales y características de cada uno de ellos, y utilizando sus propios formatos y lenguaje. El que cada actor sea materia de un plan de relacionamiento permitirá que el trato sea directo y exclusivo, y por lo tanto más eficiente.
Son muchos los retos de la minería, construir una buena reputación del sector y lograr la aceptación de la población son dos de ellos, pero la visión es que nuestra población tenga orgullo de su minería.

Publicado en: http://elmontonero.pe/columnas/que-nuestra-poblacion-tenga-orgullo-de-su-mineria