Iniciada ya la segunda década del siglo XXI es muy difícil encontrar empresarios que no hayan escuchado sobre la responsabilidad social corporativa, sin embargo aun tenemos mucho trecho por delante para que tanto empresas como organizaciones tengan de una manera natural no solo presupuestos para actividades de responsabilidad social, sino que consideren a esta una alternativa estratégica para el desarrollo propio de sus organizaciones.
Muestra de lo que se ha avanzado hasta el momento es la creciente demanda de profesionales entendidos en dichos temas por parte de empresas; la mayor frecuencia de diplomados y cursos ofrecidos por universidades sobre responsabilidad social, desarrollo sostenible y temas afines; la existencia de instituciones especializadas que promocionan el tema entre el empresariado; y la labor realizada por los mismos gremios de empresarios (recordemos que Perú 2021 nace como iniciativa de Confiep, por ejemplo);
La presencia de premios sobre dichos temas también es una muestra de la maduración que logrando nuestro mercado. Los empresarios reciben como parte de su correspondencia invitaciones a participar en diversos concursos o premios en los que se pretende relevar la gestión ambiental y de responsabilidad social de sus empresas, sin embargo siempre existe la duda de presentar un trabajo o no.
¿Es conveniente participar en estos premios? Desde luego que sí, puesto que el reconocimiento que logra la gestión de una empresa por parte de terceros abona en la construcción de su reputación en la medida que se hace público el comportamiento responsable de la empresa ganadora; sin embargo la decisión de participar o no debe considerar una evaluación previa que considere varios aspectos.
Un primer punto antes de decidir participar en el concurso es tener información sobre la entidad organizadora del evento, conocer a qué se dedica, qué tan conocida es, cuál es la imagen que tiene en la colectividad, y principalmente, cuál es su relación con la temática de la premiación.
En nuestro mercado, como en otros, existen muchas empresas que ven la organización de premios como un mero negocio; mostrar a la comunidad uno de estos premios puede ser incluso contraproducente para la reputación de la empresa premiada, puesto que si bien puede lograrse un reconocimiento en el corto plazo por parte de algunos públicos no lo será en el caso de los entendidos en el tema que se constituyen como líderes de opinión, los que no tardarán en emitir su parecer.
Otro punto a tener en consideración para definir su participación en este tipo de premiaciones es estudiar las bases de la convocatoria. El nivel de exigencia de las bases está en relación directa a la seriedad del evento, puesto que ello implica poner barreras a trabajos que no están lo suficientemente a la altura para competir.
La conformación del jurado que estudiará y calificará los trabajos presentados es también de gran importancia. Si el evento considera como miembros del jurado a personas entendidas y de prestigio en el medio se creará un encadenamiento virtuoso en el que la reputación de los jurados aportará positivamente a la reputación del premio, y consecuentemente a la reputación de las empresas ganadoras.
Anímese pues a participar. Preparar un expediente de acuerdo a bases exigentes permite que la empresa realice una evaluación de la gestión que viene desarrollando, comparándola con trabajos realizados por empresas pares, y que se identifique los puntos de mejora que puedan realizarse en la gestión social y ambiental que viene desarrollando.