domingo, 21 de octubre de 2007

MI HUALCARA QUERIDO



Unas semansa despues del sismo del sur, Universitario realizó una colecta de ropa, vivieres y otros artículos que podían ser de ayuda para los damnificados; una primera colecta fue entregada en el Canal 7 para su reparto. Sin embargo estaba latente la idea de hacer una colecta especialment para los pobladores de Hualcará, tierra donde nació el ídolo eterno LOLO FERNANDEZ.

La colecta se realizó, y fue significativa la ayuda que se logró; la solidaridad crema no solo se manifestó en las entregas de productos en la sede Lolo Fernández, sino en un entusiasta grupo de socios que se involucraron completamente en la cruzada, desde la promoción de la colecta, hasta la entrega de lo recolectado en el mismo Hualcará.

Es así que el segundo fin de semana luego del sismo hicimos una visita a la tierra donde nació Lolo Fernández; unos llegaron en sus propios autos, otros en el omnibus alquilado y otros con el camión que traìa la ayuda. Se cumplió con el reparto, gran satisfacción. Pero también pudimos conocer mucha gente crema hasta los huesos que de sus cobachas sacaban retratos de Lolo, de equipos de Universitario y otras reliquias cremas.

Uno de esos personajes fue Juan Arias Yactayo, humilde trabajador que cultiva el arte de la composición musical con el seudónimo de "Un Hualcarino", y que haciendo un alto en sus tareas de remosión de escombros nos atendió para conversar y darnos una canción sobre su terruño, cuya letra copio a continuación:

MI HUALCARÁ QUERIDO

I

De nuevo estoy aquí
mi Hualcará querido
vuelto a ti suelo mío
Cansado de sufrir

II

Soy el mismo de ayer
por cosas de la vida
canté mi despedida
más prometí volver

III

De nuevo estoy aquí
tierra que no se olvida
vuelvo a curar la herida
que el tiempo me dejó

IV

Los años al pasar me han hecho
recordar las cosas de otros días
y aquí estoy Hualcará
a vuelto tu cantor con su mejor canción

V

Muchachos de mis tiempos
ya van quedando pocos
unos se fueron lejoso
tros la muert cruel se los llevó

VI

Ya no se oye en las noches
bordonear las guitarras
tiempo de Benardino
de Victor Yactayo que no vuelven más

VII

Los años van pasando
me estoy volviendo viejo
por eso barrio amigo
ya nunca más me iré

VIII

Aquí quiero quedarme
para cuando muera
cubran mis despojos esta
santa tierra que me vio nacer

Música y letra de Alejandro Herrera Barahona
12 de setiembre de 1983

viernes, 5 de octubre de 2007

REPLICAS DEL 7.9

Miércoles 15 de agosto, reunión en los salones del Estadio Monumental desde las 5 pm entre directivos de Universitario y ejecutivos de Gremco para ver el espinoso tema del estadio; a eso de las 6 Y 30 finaliza la reunión, la gente de Gremco se retira y nosotros nos quedamos intercambiando idas sobre un problema más enredado que pelea de pulpos y haciendo hora para el partido entre la crema y Cristal, había que esperar.

A los pocos minutos la tierra comienza a temblar; mi primera reacción es quedarme tranquilo a que pase el remesón, no por algo viví más de 10 años en los pisos 10 y 11 de un edificio y me burlaba de los vecinos que salían hasta en camisón al primer temblorcito; pero esta vez el tema no pasaba, se prolongaba y decidimos abandonar el Monumental entre ruido y tembladera.

Fuera del edificio tuvimos que caminar sobre un puente peatonal que es usado para el ingreso de los periodistas, lo más cercano que he vivido a correr olas; ya en la explanada la tierra aún vibraba y los grandes vidrios del Monumental seguían murmurando como queriendo estallar en mil pedazos, pero resistieron, se callaron y vino la calma, al menos eso pensamos.

REPLICA I

Pasado el susto inicial, y con la frustrante imposibilidad de poder usar los celulares, comenzó el tema de las especulaciones, qué dónde había sido el epicentro, qué cuánto duró, y que si se jugaba o no el partido. Acompañado de un directivo y uno de los abogados de Universitario bajamos a la cancha del Monumental (literalmente bajamos, descendimos, no como muchos hinchas llaman bajar a la cancha al asistir a un partido, argentinismo intruso que muchos ya hicieron propio).

En la cancha la mayoría de los jugadores con los que pude hablar querían jugar, estaban muy motivados a ganar, se decía que el entrenador también, y que también el ciego Oblitas estaba de acuerdo; en ese compás de espera llegó John Galiquio a saludar a sus compañeros, con ropa de calle pues no jugaba por una expulsión, su sonrisa demostraba que luego de más de media hora aún no se sabía qué había pasado en su tierra. El Comisario tenía otra percepción del tema, se le veía preocupado, llamó a reunión a los delegados y luego de unos minutos se comunicó por los parlantes que el partido se postergaba, los contados hinchas que ya estaban en la tribuna protestaron.

Ya de regreso a casa tuve que cruzar el puente de la avenida El Derby en pleno embotellamiento, 30 minutos para avanzar 300 metros, cuando en eso mi carro comienza a moverse sin avanzar, miro a la izquierda y mi mirada se cruza con la del chofer del auto de al lado, ¿de nuevo, no? le digo, sí, me contesta con una tibia sonrisa cómplice de preocupación.

REPLICA II

El Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento de la SNMPE tenía planificado para los días 16, 17 y 18 de agosto la realización de su IV Competencia Nacional de Rescate, evento en el que participan escuadrones de rescate de las empresas mineras que se entrenan bajo la mística de la seguridad y el trabajo en equipo.

El evento fue suspendido, y más de 100 brigadistas mineros fueron trasladados el mismo jueves 16 en dos vuelos a la ciudad de Pisco para apoyar las labores de rescate. Nunca como esa vez un fuerte entrenamiento fue tan valioso.

REPLICA III

Mañana del jueves 16 de agosto en el local de la SNMPE. Los ajetreos a la orden del día, los teléfonos ocupados buscando proveedores de ollas, frazadas, colchones, alimentos envasados… había que conseguir todo y para ayer, en pocas horas partirían a Pisco los aviones con la ayuda conseguida.

Me tocó ir con dos compañeros a Gamarra en un verdadero shoping de emergencia; necesitábamos conseguir frazadas y chalecos, y estos últimos debían ser estampados con el logotipo de la SNMPE para que los brigadistas puedan identificarse fácilmente en el lugar de los hechos. Una vez en el emporio victoriano, había que coordinar el estampado de los chalecos; como el tiempo apremiaba ubiqué el primer letrero de oferta del servicio: “Estampados Señor de Muruhuay”, … me dirigí allí.

El taller estaba en la azotea de la Galería La Libertad, un típico edifico antiguo de Gamarra con sus 5 pisos llenos de pequeñas tienditas, escaleras angostas, poca luz y falta de aire limpio. Cerrado el trato acompañé a la pujante micro empresaria Karina Giles a una cabina de Internet a 4 cuadras del taller donde en pocos minutos ya teníamos el logo listo para iniciar los estampados. Ya en el taller me puse a ver el paisaje de Gamarra desde un sexto piso, desordenada plantación de edificios que en su construcción abarataron el rubro Honorarios de Arquitectos.

Míre ese edificio!, me dice Karina entusiasmada por el trabajo encargado señalando uno delgado de unos 9 pisos, ayer temblaba como bailando la culebrítica, parecía que se caía!, concluye mientras yo pienso que lo mismo debería haber sentido otra microempresaria que trabaja en el edificio danzarín, pero sobre los demás edificios. Señor, insiste en su conversación, ayer Gamarra no parecía Gamarra, a las siete de la noche todo vacío, nadie en la calle, tiendas cerradas, nunca sentí Gamarra así…

Karen y su socio Alan García P. acaban el trabajo, les pago y salgo en un taxi con los chalecos hacia la sede de la Aviación Policial, se los entregamos a los brigadistas momentos antes de su partida. Una semana después Caretas publica una foto de Oscar Medrano tomada en Pisco, los brigadistas con los chalecos estampados en pleno trabajo de rescate de víctimas en un hotel que colapsó… habrán visto Karen y Alan su trabajo publicado en Caretas?.


REPLICA IV

El mayor de mis sobrinos tiene 20 años y una enorme capacidad para hacer amigos; es además un tipo solidario, lo que lo llevó a formar parte de la brigada de voluntarios de un grupo católico; estuvo un par de días apoyando en la recolección de las donaciones y luego viajó a Chincha para apoyar en el reparto, no supimos de él sino hasta cuatro días después cuando regresó manteniendo su buen humor, cansado, y con una mirada algo diferente.

Ya en la necesaria tertulia de interpelación le pregunté sobre lo que más le había llamado la atención en esa Chincha semidestruida, no dudó en decirme que era la forma en que las instituciones del Estado repartían las donaciones… en un primer momento dudé en lo que escuche pues esperaba que comente sobre edificios destruidos, historias de los damnificados, sus aventuras u otras descripciones apocalípticas.

A ver explica, le dije, y con cara de incredulidad y algo de indignación nos dio su testimonio sobre las imprevistas llegadas de camiones a algunas zonas, la aparición espontánea de masas de damnificados que pugnaban por recibir lo que en forma totalmente desordenada repartían los responsables; una cruda competencia en la que el que puede recibir más recibe más, y en la que el que necesita más recibe menos o no recibe nada; finalmente quejas, gritos, lamentos, reclamos, mentadas de madre y camión en fuga.

¿Por qué la sorpresa del sobrino?; el grupo al que apoyaba trabajaba de diferente forma, lo primero era dividir las zonas afectadas en zonas, encargar las zonas a brigadas de voluntarios que las visitaban y empadronaban a los damnificados casa por casa registrando sus necesidades, edades, heridos, número de hijos, de ancianos. Esta información era llevada al colegio Santa María que hizo de centro de operaciones, almacén general de las donaciones y albergue de los voluntarios; con la información recabada, grupos de voluntarios procedían a armar paquetes de alimentos y ropa especialmente confeccionados para cada casa empadronada. Los brigadistas visitaban nuevamente sus zonas y puerta por puerta entregaban en persona los paquetes con el nombre de la familia damnificada, mencionándoles los días de alimentación que tenían cubiertos con esa entrega.

La cosa es simple, las decisiones se tienen que tomar con la información pertinente para que haya eficiencia, sea en el campo empresarial, bélico, deportivo o de acciones de solidaridad.