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lunes, 7 de abril de 2014

VAN GOGH Y LA REPUTACIÓN CORPORATIVA

Vincent Van Gogh, uno de los más importantes pintores del postmodernismo, no pudo gozar en vida el reconocimiento que hoy tienen su obra; su prematura muerte y la vida alejada del mundo artístico demoraron la difusión de sus trabajos entre los entendidos, tanto así que se dice que en vida solo vendió una obra suya.

La reputación corporativa es un premio que tácitamente recibe una institución por parte de los diferentes grupos de interés con los que interactua; esta reputación es un valioso intangible que se construye con el tiempo a través del comportamiento organizacional basado en valores como la solidaridad, la responsabilidad, el respeto, la transparencia y un actuar que va más allá del mero cumplimiento de las normas.

Pero, ¿de qué sirve este buen comportamiento si no es conocido y menos valorado por los grupos de interés?, no de mucho; si esta buena realidad que la organización ha construido con trabajo no es reconocida, no se logra posicionar entre los grupos de interés el concepto de empresa con buena reputación, ni se goza de los beneficios que ella trae. En este caso se da lo que Justo Villafañe, estudioso de la reputación, llama el “Síndrome de Van Gogh” (1).

Algo así parece pasar por ejemplo con las empresas mineras que operan en nuestro país. El sector minero es tal vez el que más invierte en proyectos de responsabilidad social enfocados en lograr el desarrollo sostenible de las zonas donde operan, hecho que se refleja en los organigramas donde se encuentra cada vez con mayor frecuencias gerencias de Relaciones Comunitarias destinadas a generar una buena relación con las poblaciones aledañas; y en la existencia de fundaciones y otras organizaciones dependientes de las mineras que canalizan fondos de inversión social hacia la comunidad.


Este buen comportamiento es reconocido por el estudio Merco Perú 2012 (2), que presenta un ra
nking de las empresas con mayor responsabilidad y gobierno corporativo que operan en nuestro país, en el que se ubican tres mineras entre las diez primeras empresas; sin embargo el mismo estudio incluye otro ranking, el de las empresas con mejor reputación corporativa, y ninguna minera figura en el top ten.

¿Cómo quebrar este síndrome de Van Gogh que no es exclusivo del sector minero en nuestro país? Pues trabajando en el reconocimiento de este buen comportamiento por parte de los diferentes stakeholders, gestión que exige un monitoreo previo para establecer prioridades entre los públicos objetivo, y un tratamiento individual para cada uno de ellos de acuerdo a los intereses que tengan en la empresa.

Esta gestión del reconocimiento de la reputación de las empresas debe incluir una batería de actividades de comunicación como la edición y difusión de sus Reportes de Sostenibilidad con las exigencias del Global Reporting Initiative GRI; fortalecer el diálogo honesto y permanente con las comunidades aledañas; la construcción de una relación fluida y transparente con la prensa; la identificación y relacionamiento con líderes de opinión locales y nacionales; una comunicación interna constante que permita alinear a los colaboradores con los objetivos de la empresa, entre otras actividades destinadas a relevar las buenas prácticas ejecutadas por la empresa.

Es importante tener en claro que la comunicación por ella misma no genera reputación, a lo mucho una buena percepción que puede ser muy efímera como la imagen; la reputación la genera una buena realidad construida con el comportamiento, complementada por el reconocimiento de esta buena realidad por parte de los grupos de interés.

La construcción de una buena realidad es prioritaria y condición básica para lograr una buena reputación; así es indispensable que las empresas que aún no lo han hecho se embarquen en una gestión real y mesurable de buen gobierno corporativo, que sea solidaria y responsable tanto en temas sociales como ambientales, y acompañen este proceso con un plan de comunicaciones destinado a lograr el reconocimiento de ese buen comportamiento corporativo.

Una empresa con buena reputación cuenta con sólidas ventajas como su aceptación por parte de la comunidad, un seguro contra posibles crisis por su credibilidad, una mayor facilidad para captar capital humano entre muchas otras que permitirán su sostenibilidad y competitividad.


Humberto Arnillas

(1) Justo Villafañe; Seminario Internacional Reputación Corporativa, Lima 28 de octubre de 2013 (2) Merco Perú 2012; Villafañe & Asociados Consultores

lunes, 9 de agosto de 2010

El rol de los comunicadores en el desarrollo nacional

Como respuesta a una sugerencia de tema para debate en le foro Perú 2011, nuestro amigo Aldo Parodi me pidió escribir un artículo sobre el rol de los medios de comunicación y los periodistas en el desarrollo de nuestro país, tema por demás complejo y que toma mayor importancia en medida cuenta que ya comenzó la danza de candidatos para alcaldes y gobiernos regionales.

En realidad más que un artículo académico donde se presenten análisis y soluciones, creí conveniente realizar una lista de reflexiones a modo de preguntas, desde las que los miembros del foro podrán dar sus apreciaciones y aportes a este valioso intercambio de ideas. Van las interrogantes, las que estoy seguro no son las únicas en este tema:

¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación en el desarrollo de nuestro Perú?, ¿tienen responsabilidad?, ¿los ciudadanos les exigimos que actúen responsablemente? En algunos países desarrollados los periódicos tienen como parte de su plana de periodistas al “defensor del lector” que es una especie de voz de los lectores al interior del diario, incluso se publican las críticas a la línea editorial del diario o a alguna publicación… ¿qué tan lejos estamos nosotros de tener en los medios peruanos a estos defensores?.

¿Son los propietarios de los medios concientes de qué existe tal responsabilidad? ¿o ven a sus empresas como meros negocios y no miden ni les interesa la influencia que tienen en la opinión pública? En provincias es muy común entre las radios alquilar sus espacios por horas, y no es sorprendente escuchar en un horario a un “comentarista” despotricar del alcalde, y en la hora siguiente escuchar a otro que da loas a la gestión edilicia. Este término “comentarista” me lo explicó un periodista en Arequipa para distinguirse de los ciudadanos que sin formación en comunicaciones toman un micro y hacen “periodismo”.

¿Qué tanto influyen los periodistas en la opinión pública?, ¿y en las decisiones de elección de autoridades?, ¿hemos aprendido del pasado? ¿Ha dejado nuestra prensa las prácticas dictadas desde el SIN en la década de los noventa?, ¿siguen siendo los diarios de medio nuevo sol afiches exhibidos en los kioscos con mensajes subalternos?

¿Son los medios de comunicación un trampolín para personajes con ambiciones políticas?, en nuestro país tenemos una lista larga de políticos que previamente pasaron por “pasantías” en los medios de comunicación donde lograron darse a conocer, la lista va desde Fujimori hasta Gustavo Pacheco, pasando por RBC, la Dra. Ley, Raffo, entre muchos otros.

¿Está sobrevalorado el rol de los periodistas?, ¿y el de los medios de comunicación social?.

¿Cómo identificar a los “Sinchis” que caricaturiza Vargas Llosa en Pantaleón y las Visitadores?, ¿qué tan frecuente es esta práctica?, tal vez más extendida de lo que podamos imaginar. Anécdota aparte, hace un par de semanas me encontré con un periodista conocido de Radio Ovación y que ahora asesora a Julio Pacheco (opositor despiadado de la actual dirigencia crema) y le pregunté cómo hacía para mantener su objetividad, pues se molestó mucho y me dijo literalmente que “qué problema había, si antes había trabajado con Noli” (enemigo público de Pacheco).

¿Qué tan complicado resulta para las empresas, sobre todo para las que las rodean conflictos socio ambientales, administrar su gestión con los medios de comunicación?; ¿qué tan frecuente es el querer comprar a los periodistas que les “alborotan el gallinero”.

¿Cómo vamos en la parte académica? ¿nuestras universidades forman periodistas con criterios de responsabilidad social? ¿cómo es la exigencia académica en las facultades de ciencias de la comunicación? ¿y en los institutos superiores?

¿Por qué la profesión de periodismo es la más “invadida” por profesionales con otra formación?, ¿hay un vacío en cuanto a la calidad profesional de nuestros periodistas?

Finalmente una pregunta más ¿qué opinan ustedes?